Palma de Mallorca 11/12/2018

La Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB) considera decepcionante en líneas generales la gestión pública de los puertos deportivos de Baleares, tanto en la zona de competencia del Estado como de la Comunidad Autónoma, y reclama un cambio urgente de la política sectorial.

En opinión de los clubes náuticos, resulta sangrante y escandaloso que la riada de sentencias contra la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) no se haya traducido aún en ninguna dimisión o cese.

“Hemos esperado a que pasara algo, pero todo sigue igual. Es totalmente incomprensible que después de la anulación judicial de varios concursos, entre ellos el del Club Marítimo de Mahón, adjudicado en su día a una persona [Gerardo Díaz Ferrán] que está en prisión preventiva imputada por graves delitos, el ex director del puerto Ángel Matías siga trabajando en la APB como jefe de área, como si nada hubiera pasado”, afirma Miquel Suñer, presidente de la ACNB.

La ACNB no comprende cómo, después del incumplimiento evidente de las condiciones del concurso, la empresa adjudicataria de la antigua línea de atraque del Muelle de Levante de Mahón continúa ocupando un espacio público, y por ello emplaza a la Autoridad Portuaria de Baleares a que explique a la opinión pública por qué dicha sociedad recibe un claro trato de favor en relación al resto de clubes y puertos deportivos que están al corriente de sus pagos y cumplen escrupulosamente con las obligaciones derivadas de sus títulos concesionales.

“Lo que no es de recibo no se puede explicar, y por eso la Autoridad Portuaria de Baleares opta por un silencio que es vergonzoso”, opina Suñer, convencido de que “la vieja cúpula” sigue mandando en la APB y “haciendo y deshaciendo a su antojo, y además alardeando de ello”.

La ACBN recuerda que el ex director de la APB Ángel Matías está imputado en dos procedimientos (caso Mar Blau y caso Poseidón) y que su permanencia en el organismo portuario contraviene el código ético impulsado por el presidente del Govern, José Ramón Bauzá.

Los clubes de Baleares se preguntan, asimismo, por qué la APB permite que otras importantes empresas concesionarias del puerto de Palma le deban cantidades millonarias mientras todo apunta a que están intentando hacer negocios en puertos del extranjero, e incluso se van de viaje con el presidente Bauzá al Marruecos con la aparente intención de invertir fuera lo que de momento no pagan en su país.

En este sentido, la ACNB ha solicitado por escrito a la Autoridad Portuaria de Baleares información sobre qué clase de aval ha presentado el concesionario del varadero de Palma como garantía de sus deudas. Los clubes se han visto obligados a realizar esta petición ante la desesperante tibieza del Consejo de Administración de la APB, un órgano en el que están representados amplios sectores de la sociedad balear y cuya función parece ser puramente decorativa.

Por otro lado, la gestión realizada por el organismo Ports IB, que ostenta la competencia sobre los puertos autonómicos, no dista mucho de la de la Autoridad Portuaria.

La empresa pública dependiente de la Consejería de Turismo no ha dado desde el inicio de la legislatura respuesta alguna a las necesidades del sector portuario recreativo y deportivo, manteniendo e incluso incrementando una fiscalidad que convierte a Baleares en uno de los destinos de turismo náutico más caros del Mediterráneo, y llevando la burocracia en la tramitación de los expedientes administrativos hasta límites casi desconocidos.

Si el Govern quiere que la náutica recreativa se convierta en uno de los motores de la economía de las Islas, tiene que empezar por reducir la carga fiscal sobre los puertos y propiciar que éstos sean competitivos. Y si lo que quiere es incentivar las inversiones privadas, no puede convertir cualquier intento de reforma portuaria en una suerte de ‘gincana’ burocrática.

El apoyo al sector debe pasar de las palabras a los hechos: la retórica política puede generar un clima de confianza al principio, pero no sirve para crear riqueza cuando, al cabo de los años, la situación apenas ha cambiado.

Por último, la ACNB no puede sino lamentar profundamente las bases del concurso para la privatización de Calanova, las cuales suponen el fin de una instalación deportiva emblemática.

El Govern ha dejado que la Escuela de Vela languidezca, acentuando en los últimos meses el nivel de ineficacia que ha caracterizado la gestión de este puerto desde hace una década. Con ello parece haber buscado el pretexto para subastar Calanova, siguiendo el peor ejemplo de la APB y abriendo la posibilidad de que el puerto en el que aprendieron a navegar varias generaciones de mallorquines caiga en manos de la especulación.