Palma de Mallorca 11/12/2018

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PALMA, .- La base de la afición a la náutica deportiva promovida por los clubes náuticos de Baleares se resume en una cifra espectacular: 13.531 personas, la mayoría de ellos niños o jóvenes, practican vela o piragüismo de la mano de los 24 integrantes de la Asociación de Clubes Náuticos de Baleares (ACNB). El dato resulta de la suma de las licencias federativas, las escuelas de mar repartidas por los distintos náuticos y marítimos de las Islas, los bautizos marinos y otras actividades divulgativas.

Miquel Suñer, presidente de la ACNB, señala que los clubes son, sin lugar a dudas, «los principales promotores del deporte náutico y, por tanto, el pilar sobre la que se sustenta todo el sector recreativo».

«Si los náuticos no llevásemos décadas fomentando la náutica y soportando el coste que ello supone, el sector no se hubiera desarrollado y hoy no podría reivindicarse como una actividad estratégica para las islas. La inmensa mayoría de los navegantes que son usuarios náuticos se han formado en los clubes, y esa es una aportación que merece ser reconocida tanto por los poderes públicos como por el resto empresas náuticas y puertos que, de manera directa, se benefician de nuestra labor», afirma Suñer.

La ACNB recuerda que el coste de esta función social es soportado por los socios de los clubes, entidades sin ánimo de lucro que, a diferencia de las marinas, reinvierten por ley los beneficios de su gestión portuaria en la mejora de las instalaciones y en la promoción de las actividades deportivas.

Javier Sanz, presidente del Real Club Náutico de Palma (RCNP), explica que para un club es fundamental encontrar el equilibrio entre las necesidades de sus socios y usuarios, y el fomento deportivo, ya sea a través de los equipos de competición, las escuelas, los bautismos de mar o la organización de eventos. «La vela y el piragüismo, en nuestro caso, son dos actividades primordiales a las que destinamos muchísimo esfuerzo. Nuestros alumnos de hoy son los navegantes del mañana, la base de toda una industria que debemos potenciar desde abajo; sin la afición que creamos a diario en los clubes no habría futuro, así de simple», declara Sanz, convencido de que los náuticos «más que importantes son fundamentales».

En términos muy parecidos se manifesta Biel Dolç, presidente del Club Nàutic S’Arenal (CNA), quien lamenta que el trabajo de los clubes no esté reconocido de manera expresa y clara por la administración. Y pone un ejemplo: para su entidad sería más rentable destinar la zona de la explanada de vela recién ampliada al alquiler de puestos amarre, pero «la esencia de un club es el deporte».
Según Dolç, las instituciones públicas no tienen en cuenta o no son conscientes del coste de la promoción deportiva, y no distinguen muchas veces un club de un puerto destinado exclusivamente al alquiler de plazas de atraque.

En cuanto al fomento de la vela, Dolç entiende que es necesario que los jóvenes tengan la oportunidad de navegar para luego decidir si les gusta o no. «Como es lógico, hay personas que se aficionan y otras no, pero es fundamental que alguien ponga los medios para crear esa afición, y esto es lo que hacemos los clubes, por vocación».

Según datos de la Federación Balear de Vela (FBV) correspondientes a 2011, en las Islas hay 1.739 regatistas federados susceptibles de competir en representación de alguno de los 24 clubes náuticos de las islas. En el caso del piragüismo, una disciplina en pleno auge y por la que han apostado muy fuerte siete clubes, la cifra alcanza los 604 deportistas, según la última memoria de la federación regional.

Los números se disparan cuando se trata de Escuelas de Vela, las verdaderas factorías de navegantes a las que aluden los presidentes de los clubes. Estos centros de formación han acogido en sólo un año a nada menos que 4.194 alumnos. «Todos los clubes realizan un gran esfuerzo en este campo, siempre en relación a sus posibilidades, porque son conscientes de que el deporte es su aportación social más importante, y también porque la gestión se realiza pensando siempre en el largo plazo: la propia supervivencia de los clubes, y del resto del sector, pasa por formentar la náutica recreativa, el amor a la mar y a toda la cultura que lo rodea, desde edades muy tempranas», explica Rafael Palmer, gerente de la ACNB, la persona que coordina las relaciones entre los miembros de la asociación.

Palmer destaca que en lo que va de año otros 6.200 niños, al margen de los alumnos de las Escuelas de Vela y Piragüismo (794), han participado en algún tipo de actividad organizada por clubes náuticos. «A veces se trata de simples bautizos de mar gratuitos para escolares y en otros casos de programas avanzados de divulgación náutica, como la Semana del Mar del Club Náutico de Sant Antoni de Portmany (CNSAP)», añade Palmer, en cuya opinión las cifras recabadas sobre las acciones deportivas de los clubes dan muestra de la dimensión del trabajo que desarrollan estas entidades «pioneras de la náutica recreativa en Baleares» y que hoy siguen trabajando en la vanguardia del sector.